diumenge, 12 de març de 2017

ÚLTIMS MICRORELATS

Lluna Sagnant

  Maleït sigui el dia en què semblant ser, alçà la vista cap el sinistre cel de la nit i va quedar captivat per la bellesa de la lluna. Una dama de cabells blancs com la neu i pàl·lida pell, que amb els  seus grisencs ulls van deixar congelada la mirada de l'home en la seva bella i delicada figura. Mes el Sol gelós que un humà fos capaç d'admirar l’excel·lència d'allò que més desitjava però que era inabastable per a ell, ja que la lluna sortia a la foscor quan el Sol deixava el cel, va decidir emportar-se la lluna al punt més alt del cel, on aquell mortal no aconseguís veure-la.
   La tristesa va inundar l'home, ara només veia una figura rodona i platejada, que en no ser capaç de distingir bé allò que més estimava  s’arrencà els ulls. Si mai podria tornar contemplar la lluna, no volia veure res més. I així, aquella nit, llàgrimes vermelles descendien de les conques del seus ulls i el seu plor carmesí va dedicar a lluna. Amb l’arribada del Sol, l’ombra d’un cos penjat d’un vell arbre es reflectia a terra.
Yorick

El despertar

Era una mañana normal, horrible. A esas horas no se escuchaba ni el canto del pájaro. El despertador me despertó con ese espantoso sonido que ya se le tenía pánico. Iba zombi toda la mañana. Con la cara de empanada. Me dejé la comida y el estuche, mi día de suerte. No tenía con qué escribir y el simpático del profesor me mandó a callar sin poder acabar la frase. Pues vale, no trabajo. En el patio casi muero del hambre, por suerte conseguí una galleta. Al final de la mañana pasó algo que no te lo crees. ¡No había deberes! Y eso que habíamos tenido mates y sociales. Me subí al unicornio mágico y volé a casa. Que pena que solo fuera una fantasía y estuviera aún en mates, con el estuche...

                                                                                                  Rey
¡PUM!

Lo sabía, no duraría mucho. Le dije que si hinchaba tanto el chicle explotaría. Y no es lo que piensas. Lo que ha explotado ha sido él. Y ahora él no estaba, solo un montón de chicle, y no pensaba limpiarlo yo. Escribí un cartel que ponía, culpa de Pepe. Acto seguido me fui. Ese tío me debía cinco euros. Lo tenía bien merecido. Y mi chicle explotador era un éxito total. ¿Dónde está? Te lo voy a decir. Bueno, mejor no y te dejo con la duda.

                                                                                                     Rey
Gracias pero, no.

Yo era la bella princesa atrapada en ese castillo, con una bruja que me... Adoraba, el motivo de mi encierro. Y pensareis, Rapunzel. Pues no. Por que yo no deseaba la libertad. Todo lo contrario, esto era el paraíso... Tele plana, jacuzzi, consolas y lo mejor, Internet gratis. Uff, amo a esa bruja. Eso si, estaban los malditos príncipes pijos que se creían los amos. Pues no, ellos tenían el Wi-Fi robado de su vecino, a mí no me engañan. Y eso que era un perro llamado Wi-Fi. ¿Cuantas veces lo habrán robado ya? Pero eso da igual, también están los reyes, que si el vestido tiene una mancha microscopia bla, bla... ¿COMO LA VEN? Y más... Pfff... Oh, y las princesas cursis que creo que no han llevado un pantalón en su vida. ¿Dormirán con un vestido puesto? Si. Y la verdad, ¿es necesario comerse las perdices? Ellas también tienen vida. Seguro que duermen con la pregunta de quien se las comerá primero. Gracias pero, no.

Rey
¡Desastre, miedo y acción!

Perdida, sin comida, con miedo, sin salvación y armada con media piedra brillante que al parecer me llevaba a algún lugar, por su culpa estaba en un bosque sin fin. Quería tirarla, pero no podía, era como si se me hubiera pegado a la mano. Deambule entre los árboles como medio día hasta que encontré una casa, la piedra parecía tirar hacía hay. Era de noche, ¿por qué no? Entre sin problemas y llegue al sótano. No quería pero mi mano me tiraba. Al bajar vi un esqueleto con la otra mitad. Puaj, gusanos. Casi me caí cuando la piedra se unió a su otra mitad. Bien, por fin me podré largarme. Pero oh, oh. Mi mano... Toda la carne estaba desapareciendo y... El esqueleto recuperándola. Pensé que era mi fin pero mi alma no abandono lo que quedaba de mi. Ahora era yo el esqueleto... Con gusanos... ¡PUAJ!

Rey
Buenas noches y adiós

Eran como las doce de la noche cuando estaba a punto de quedarme dormida, pero el crujir de las tablas de madera me quito todo sueño. No me preocupé, sería mi padre. Respuesta incorrecta, el crujido continúo hasta subir las escaleras. Asustada me asome por la puerta y no había nada. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Corrí a mi cama diciéndome que estaba loca, pero el crujido no cesó y continuo hasta llegar a la puerta. Me levanté de un salto para esconderme en el armario. Mirando por un agujero vi que la puerta se abría sola y el crujido se paró en mi cama. Debajo de ella dos ojos brillantes me miraron como llamándome. Me acerque y una garra oscura como las sombras me agarró del tobillo tirándome para sumir mi cuerpo en las sombras. Chaillé pero no pareció que alguien lo escuchara.

                                                                                                      Rey

La droga


Debía correr, y no para marcar gol o llegar el primero a la cafetería. Si no para ir al baño ante de que tocara el timbre. Pero como no, mi racha de mala suerte llegó antes. La puerta no habría, tendría que entrar por la ventana. Pero claro, barrotes. No me quedaba más remedio que escalar al del segundo piso. Pero cuando llegue un fuerte olor a truño me azoto la nariz. Escale al tercer piso y por fin entre. Cogí el pomo de la puerta y me di cuenta de cuatro cosas. La puerta se abría al revés, ya no tenía que mear, hoy era sábado y... ¿Como había llegado al instituto?

                                                                                                      Rey
Sin pena

Yo solo era un niño con ocho hermano que me odiaban, un padre que no me deseaba y una madre que le comprendía. Como siempre me encerraba en el ático a salvo de sus insultos. Aquel día escuche que una voz nueva me llamaba a susurros, pero al darme la vuelta solo vi un espejo. Me acerque ha él le quite el polvo de encima para ver mi reflejo, pero no vi nada.
A la noche tuve un sueño muy vivido, yo matando a mi hermano mayor.
Al despertarme me sentí genial y baje al salón donde vi el cuerpo sin vida y a todos llorando. Yo miré el cuerpo pero ninguna lagrima. Durante todos los siguientes días paso lo mismo. Solo quedaba mi madre. Ella me cogió odio por no llorar, aquella noche soñé con ella, yo no quería pero la mate.
Triste, fui al espejo para romperlo. Y al hacerlo... Vi a mis victimas. Todas las herida que les provoque se pasaron a mi, pero aún vivo y con gran dolor. Ellos fueron al cielo, y yo fui condenado a no morir.

                                                                                                          Rey

Amor encantado

Cuándo dejé la infancia me sentí lleno de poder y de sentimientos nuevos nunca vividos antes, amor. Pero no uno normal como el de los libros cursis, uno especial y encantado.
Enamorado de una chica que no era humana y que no me amaba, que solo deseaba matarme por diversión. Pero daba igual, porque no me atraía su hechizo o belleza. Si no su forma de ser, ya desde su risa maligna a sus enfados.
Quede con ella para que me conociera. Y cuando empezó el atardecer me arrastró al bosque para matarme. Sangre cayó al suelo y con apenas vida le dije que la quería y le plante un beso.
30 años más tarde nuestro amor continúa, aunque malditos a ser unos fantasmas hasta el fin de los tiempos.

                                                                                                       Rey
Frío silencio

Hoy la noche era más oscura de lo normal, y un silencio inundaba la fría calle. Un silencio roto por mis pasos y los de un hombre que me seguía a la distancia. Por lo menos es lo que yo ya me temía, así que me desvié por un callejón sin salida. Al llegar al final me di media vuelta y mis temores fueron acertados. Tenía a mi perseguidor a dos metros de mi con un afilado cuchillo.
Ha llegado tu hora, Owen –dijo con una voz que me dejó con los pelos de punta.
Hoy no –le contradije arrojando le una navaja a la garganta, pero en el momento del impacto mi perseguidor desapareció sin dejar rastro. Como si nunca hubiera existido.

                                                                                                                 Rey



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